La filosofía del Método Suzuki.

La filosofía del Método Suzuki.

El método de aprendizaje de educación temprana de violín conocido como método Suzuki está basado en el aprendizaje de la Lengua Materna; cualquier niño, según Mr. Suzuki, puede desarrollar habilidades superiores si es educado de manera correcta desde el comienzo de su vida. Muestra dos ejemplos, el de un Periquito que aprende a decir palabras tras muchas repeticiones y el de un bebé que desarrolla su talento en el violín gracias al entorno creado en su familia. Aquí te contamos mas de la Filosofia del Metodo Suzuki

El desarrollo y el talento de los niños no son hereditarios, se deben al entorno. La responsabilidad de su educación está en manos de los padres. El ser humano tiene una capacidad innata de adaptarse a su entorno. Lo importante es desarrollar las habilidades desde el nacimiento, tanto físicas como mentales. Con ello contribuiremos a su felicidad. Éste es el principio de la Educación del Talento: crear seres humanos nobles y felices a través de la enseñanza musical.

Como ejemplo pone a su alumno Koji, violinista muy admirado en Europa, no sólo por su destreza, sino por su personalidad noble y modesta.

En 1945, Mr. Suzuki funda en la Escuela de Música de Matsumoto el movimiento de la Educación del Talento. Su intención es poner en práctica la filosofia del metodo suzuki y lo que había estado investigando durante años con niños pequeños empezando desde cero.

A lo largo de algunas páginas cuenta la historia de su alumno Koji Toyoda: estudió con él hasta que viajó a París. Se graduó en sólo seis meses en el Conservatorio de París y después estudió dos años con G. Enesco. Tras su muerte viajó a Bruselas para estudiar con A. Grumiaux, el violinista más prestigioso de la época. Según Mr. Suzuki, hay que rodearse y aprender de las grandes personalidades.

No existe la falta de talento, sino la mala práctica, hecho que vivió el propio Suzuki al principio de sus estudios de violín. Una buena práctica se basa en la repetición continuada del movimiento correcto (cabeza y manos deben trabajar juntas). Si este entrenamiento se realiza durante diez años se puede alcanzar un alto grado de destreza en esos movimientos. Hay que repetir las acciones hasta que salgan con naturalidad y facilidad y el objetivo técnico y musical se implante en nuestra conciencia. Esto hay que llevarlo a las piezas que se interpretan. Cuando una pieza sale bien, hay que seguir repasándola y puliéndola hasta que se consiga perfeccionar. Esa es la forma de mejorar. Para conseguirlo es necesaria paciencia; no desistir. El talento irá surgiendo poco a poco.

Utiliza para explicar esto su experiencia con un niño ciego. Su reto fue hacerle “ver” el arco y el violín. Con la ayuda de sus padres y la repetición continuada de distintos ejercicios progresivos consiguió tocar las mismas piezas que el resto de sus compañeros.

A través de otra experiencia (lanzamiento de piedras) Mr. Suzuki pone de manifiesto que el instinto también se entrena; cuando el talento se entrena desde la niñez, una nueva habilidad costará mucho menos aprenderla (“El talento genera más talento”).

Los valores que Mr. Suzuki intenta transmitir a sus alumnos de la Educación del Talento son los que su padre le transmitió a él. Aprendió de su padre la honestidad, solidaridad, sociabilidad y las ganas de aprender siempre de los demás.

A los 17 años de edad  descubre a Tolstoi por casualidad, leyendo su diario. Este hecho le marcará para el resto de su vida. A partir de este momento pasa todo el tiempo que puede con niños para aprender de ellos. Descubrirá con esas experiencias que lo más importante es llegar a ser una buena persona y que la maldad debe ser castigada. En esos años escuchó su primera grabación de música clásica (“Ave María de Schubert” interpretada por M. Elman), lo que le marcó para siempre. Desde ese instante intentó aprender a tocar el violín de manera autodidacta.

Gracias al Marqués de Tokugawa dejó su trabajo en la fábrica de violines de su padre y comenzó a estudiar violín. A los 22 años comenzó a viajó a Alemania para estudiar violín con el violinista Klingler. Lo hizo durante ocho años. De su maestro aprendió sobre todo a comprender la riqueza y el valor de la música como arte.

En esos años tuvo la suerte de rodearse de las grandes personalidades de la época, sobre todo el Dr. Albert Einstein. Todos ellos también habían estudiado música y eran buenos intérpretes, además de grandes médicos, físicos o científicos. Einstein sostenía que sus logros como científico se los debía a sus estudios musicales desde niño. Esa sería la base de la Educación del Talento: que los niños estudien música, no para ser grandes profesionales, sino para formarse como personas y poder triunfar en cualquier aspecto de la vida, para conseguir la felicidad. La música de Mozart sería también fuente de inspiración para Suzuki.

Su filosofía se puede resumir en este párrafo: “Es competencia nuestra educar a todos los niños del mundo para que sean un poco mejores personas, más felices. Tenemos que poner todo nuestro empeño en ello. No pido más que el amor y la felicidad de la humanidad, y creo que es lo que todo el mundo desea realmente. Sólo se puede obtener amor amando”.

Los niños, según Mr. Suzuki, nacen todos con el mismo potencial. La educación se debe basar en el desarrollo de ese potencial humano y no solamente en evaluar con exámenes los conocimientos que van adquiriendo.

La premisa que se debe inculcar desde niño es “si quieres hacer algo, hazlo”, no lo dejes para más tarde. Pero para realizar buenas acciones, hay que ser buenas personas. Para ello hay que desarrollar la autocorrección y la auto-reflexión. Hay que adquirir nuevos hábitos que sustituyan a los malos adquiridos hasta ese momento. No se trata de corregir lo malo, sino aprender lo bueno. Para ello se requiere un gran trabajo de repetición, hasta que la habilidad nueva sustituye a la antigua.

En las escuelas de la Educación del Talento, no sólo enseñan violín, sino todas las disciplinas básicas: lengua, matemáticas, dibujo. La Filosofia del metodo suzuki hacen especial hincapié en el trabajo de la memoria, esencial para el desarrollo de las capacidades.

Mr. Suzuki  comienza enseñando a la madre/padre a tocar el violín  para que experimente y sepa corregir a su hijo. De esta manera el niño querrá imitar a sus padres y deseará tocar el violín lo antes posible. La práctica del violín debe mostrarse como un juego para el niño. Esa será tarea de los padres. Cuanto más tiempo le dedique a la práctica correcta, más rápido avanzará. Las habilidades hay que repetirlas y perfeccionarlas hasta que se muestren de manera natural.

Tras la segunda guerra mundial, Suzuki observó que la sociedad de su país estaba sumida en una profunda crisis de identidad y que los valores humanos estaban perdidos. Para este pedagogo, el futuro está en manos de los niños. La constancia, esfuerzo de superación así como una actitud activa y consciente garantizan el éxito en el logro de nuestras metas. Existe una “fuerza vital” en todos los niños; está en nuestras manos poner todos los recurso que estén a nuestro alcance para que ésta se desarrolle plenamente. Es necesario invertir tiempo y dedicación dentro de un entorno adecuado para que los niños desarrollen su potencial y, así,  dotarlos de herramientas para ser mejores personas y hacer un mundo mejor. Con estas premisas Suzuki crea su Escuela de Talento, entendiendo como talento toda habilidad que con una buena práctica se puede desarrollar. El movimiento de la Educación del Talento y Filosofia del Metodo Suzuki se extendió por Estados Unidos y Europa, tras una gira de conciertos y conferencias de un grupo de niños japoneses. Ahora es estudiado por muchos profesores en todo el mundo, que quieren llevar la filosofía de Shinichi Suzuki a sus pueblos y ciudades.

 La Filosofia del Metodo Suzuki es la que aplicamos y llevamos adelante en nuestra escuela. Contacta con nosotros AQUI

2017-07-05T16:16:08+00:00